© Chepe Nicoli
2/1 sec @ f/11, ISO 100 Focal Distance: 35mm © Chepe Nicoli

miércoles 16 de septiembre de 2009

Frío frío... caliente caliente...

Muy poca gente lo sabe pero la luz tiene diferentes tonalidades dependiendo de la fuente y en el caso de la luz natural de la hora del día y hasta del clima.

Normalmente no notamos esta coloración porque nuestro cerebro se acostumbra e interpreta toda la luz como luz blanca.

La manera más fácil de apreciar diferentes tonalidades de la luz es comparar la luz de medio día con la de un foco dentro de una habitación, la luz del foco nos parecerá más amarilla.





La tonalidad de la luz va desde azul hasta rojo y se mide a partir de calentar un cuerpo negro a cierta temperatura; el color que emita ese cuerpo al calentarse define la temperatura de color en grados kelvin.
  • 1700°K Luz de un cerillo
  • 1850°K Luz de una vela
  • 2700-3300°K Foco casero
  • 3400°K Lámparas de estudio
  • 4100°K Luz de la luna, lámparas de xenon
  • 5000-6000°K Luz de día, flash electrónico
  • 6500°K Días nublados
Un foco de luz incandescente tiene una temperatura de color aproximada de 3000°K, la luz de mediodía de 5500°K al igual que la luz de flash y en un día nublado la luz alcanza una temperatura de 6500°K.

En fotografía se requiere de un ajuste para eliminar cualquier coloración en la imagen, en el caso de fotografía analógica podríamos usar película calibrada para luz de día o película para luz tungsteno.

En cámaras fotográficas digitales realizamos un ajuste de blancos y podemos dejar que la cámara lo haga de forma automática o seleccionar el ajuste manualmente.




El ajuste automático que hace nuestra cámara no siempre es exacto ni el mejor y es entonces cuando debemos realizar una selección manual.


Si queremos ser muy precisos debemos entonces utilizar un medidor de temperatura de color pero además de que puede ser muy caro es engorroso cargarlo todo el tiempo. Creo que ser muy preciso con el ajuste de blancos sólo es necesario cuando tenemos que fotografiar algo cuyos colores deben de ser reproducidos fielmente, como por ejemplo si estamos fotografiando obras de arte.


En el mercado existen varias soluciones económicas como tapas para lentes; se pone la tapa especial al lente, se toma una foto y se le indica a la cámara que ajuste el blanco a esa imagen en particular.




Otra opción es usar una tarjeta blanca o gris calibrada, se toma una fotografía y el blanco se ajusta posteriormente en la computadora.



En muchos casos el ajuste de blancos es subjetivo, a veces preferimos una imagen un poco más cálida y otras veces imágenes más frías.

No tenemos que andar cargando con todo tipo de gadgets para tener fotos técnicamente bien logradas, es tarea del fotógrafo decidir entre otras cosas como se deben de ver sus imágenes.



En la imagen de arriba la imagen de la izquierda tiene el ajuste de blancos correcto pero es más agradable la imagen de la derecha donde se ajustaron los blancos para obtener una imagen más cálida.

Fotografías © Chepe Nicoli.

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